Abrir el corazón es estar atento al ahora.
Perezosos o ciegos muchas veces nos contentamos con tener clasificadas o catalogadas situaciones o personas y la vida nos pasa por al lado. En lugar de estar abiertos a la vida, nos remitimos a etiquetar. Muchas veces los diálogos suelen ser sobre cosas del pasado u objetos que se han "adquirido" no con una conección al presente, sino con conección al ego, que nos aparta de la esencia, de la riqueza del ahora. Cuando alguien habla el otro en lugar de escuchar y comprender y captar toda la riqueza del diálogo, esta pensando e hilvanando lo que va a decir y muchas veces estableciendo una contienda para imponer su opinión o criterio. Además cuando alguien quiere convencer a otro de algo, si miramos con atención, es muy seguro que se esta tratando de convencer a si mismo.
Abrir nuestro corazón es también escuchar y comprender al otro, ver lo que necesita, respetar su libertad y enriquecerse de estar en contacto con la vida.
