"Por tanto tiempo" es
una de mis viejas canciones que hace unos pocos años le agregué una
segunda parte con una letra nueva (sin modificar el estribillo). Ayer a
esta segunda parte le cambie unos versos que dicen:
"Y la voluntad, y la libertad
brillando siempre. siempre, todo el tiempo"
Creo
que es muy importante rescatar la voluntad en el ser humano, como
sinónimo de libre albedrío y el concepto de libertad como derecho y
tesoro de la humanidad para auto determinarse.
El
ser humano tiene una libertad acotada por las circunstancias de tiempo y
espacio en el que habita transitoriamente en el cuerpo humano. A su vez
las circunstancias genéticas, los padres que toco en suerte, mas los
primeros años de vida en que la criatura es muy influenciable y es
marcada a fuego, configuran un universo en que la libertad futura es
limitada. Pero paralelamente el grado de conciencia es propio de cada
individuo y es distinto según la elevación o grado de evolución propio
de cada espíritu encarnado. Por ello generalizando de iguales padres y
circunstancias similares, hijos tienen comportamientos distintos y vidas
muy diferentes en muchos casos. Creo y afirmo firmemente en el "libre
albedrío" que es el que determina nuestro comportamiento en cada segundo
de nuestra vida. La voluntad, sumada al libre albedrío es la que
pacientemente ensancha nuestra esfera de "libertad" en base a los
pensamientos, sentimientos y acciones que tenemos. Afirmar que se es
víctima de las circunstancias es negar el poder del espíritu humano.
Todas las filosofías proteccionistas, lejos de favorecer el crecimiento y
desarrollo del ser humano, limitan al mismo. atrofiándolo y
reduciéndolo a niveles en muchos casos inferiores a las bestias. Tampoco
no comulgo con la sociedad occidental que pregona la supervivencia del
mas fuerte y bombardea psicológica, fisica y metafísicamente a la
humanidad. Pero en este juego de opuestos hay que agradecer todas las
aberraciones que nos tocan vivir y nos damos cuenta que nivel tan bajo
tiene el ser humano en este planeta tierra, en que cegado por el egoísmo
y enajenado por el temor, le parece todo bien. Todo empeora y me
pregunto que es lo que hace falta que ocurra para que las personas
reaccionen y despierten su conciencia. Cuando la humanidad dejara de
pensar, sentir y actuar mas allá de su conveniencia. Cuando ha de
escuchar su propia voz interior que le dice lo que esta bien y lo que
esta mal. Mientras no le aprieta el propio zapato, en general nadie
reacciona o percibe lo que debe y lo que no debe ser, nadie anhela vivir
un mundo de respeto y justicia en armonía con el derecho natural
adoptando el criterio de "no hagas a otro lo que no quieras que te hagan
a ti". Mientras se tiene juventud no se piensa en los ancianos,
atrapados en el consumo desenfrenado y la esperanza de alcanzar una
"posición" no se piensa en los bebes y el derecho de los niños, etc.
etc. En las escuelas los alumnos tienen la urgencia de aprobar y allí
comienzan a aceptar imposiciónes aberrantes de los educadores, que con
sus actitudes enseñan principalmente a ejercitar la hipocrecía del
silencio y la conveniencia. absorviendo el temor y la degradación. En la
faz laboral se adopta la conducta de sálvese quien pueda para
acomodarse, progresar y mantenerse. Por otro lado el ser humano es tan
tonto que es atrapado por odios y rivalidades de tipo sectorial,
nacional, deportivo, ideológico (donde el fanatismo es exacerbado), en
definitiva la separación y competencia es la moneda corriente de pago
que circula. Las libertades que se pregonan son estupideces, la mas de
las veces estas libertades contradicen la naturaleza propia del ser
humano y provocan su destrucción. Las religiones, sectas y
organizaciones filosóficas no generan seres humanos plenos, sino
feligreses dependientes, abocados en muchos casos a una carrera de
escalar posiciones y conveniencia o en otros casos generan un rebaño de
borregos cuyas vidas son sacrificadas en la frustración e inercia. El
cuidado del planeta esta ajeno a las conductas humanas. Quizás las
enfermedades que sufre la humanidad sean un reflejo de la
irresponsabilidad, adormecimiento y equivocación de la conducta
generalizada de la presente humanidad.
